“El horrible
deber es ir hasta el fin”
C. L.
Noche.
Ni negra ni roja ni nada.
Sólo
aire de noche.
Voz
de animal herido, voz de perdida.
Y
un minucioso silencio, repleto de
torceduras.
No
grito.
Humedad
espesa helada verde. Musgosa.
Suave.
Tenue. Triste
y no.
Mojada.
Ni negra ni roja ni nada.
Un
respiro en la noche.
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