miércoles, 15 de mayo de 2013

ardor



“Nada poseo sino la tierra,
nada deseo sino la tierra,
nada exalto sino la tierra,
y, sin embargo, nada odio tanto como la tierra,
y en ella me sumerjo anticipándome…”
W. d. R.


Cuando estás a punto de morir
Sabes
Que cualquier cosa aparece ahí como un símbolo
De cualquier otra cosa que no te interesa comprender

Todo
Te habla de la vida
Mientras te hablas de tus muertes

Y sí:
Esto se trataba una vez más de morirse:

Habías llegado con unos ojos nuevos
Caminando rápido insististe en hablar
Mientras yo asustada
La veía venir contigo.
Ahí
caminando las tres
Te temía más a ti con esos ojos que todo y nada miran
Que todo y nada dicen.
Temblaba más por tu presencia
Como un oráculo de futuros temblores en tu abrazo

Me enmudeció un silencio ajeno
El mar se tragó cada sonido
Así
cualquier palabra mía dejó de ser antes de llegar a ti
así yo
dejé de ser antes de llegar a ti

Ahí fue la muerte
ni antes ni después
-yo lo sabía-
debería haberme tragado una piedra grande oscura
para permanecer
debería haber cortado cada sonrisa
o ingresar en las profundidades hasta desaparecer

pero me quedé

y viniste
llena de besos la boca y el cuerpo
repletando el espacio con aullidos roncos
desbordada de palabras

me perdí
primero la voz
luego la sonrisa
por último la calma

y en la inquietud

morí

como suele pasar

no me di cuenta

fui lanzada dentro de un gran caldero y revuelta vi cada fluido
mi sangre
mis deseos esparcidos por tus dedos
mi saliva en tu lengua
mis lágrimas sobre mi cara ajada

la muerte me pilló sin sosiego
como un titubeo de hoja

volví a la tierra
maldita una vez más por el no olvido
cada una de mis muertes fueron celebradas en tu abrazo
ni una de mis vidas ha sido pronunciada

he callado la alegría y transitado al filo de la espera
cada segundo ha sido angustia que no duele


nacer es tan doloroso como un brote seco
como una suelo áspero en las rodillas de una niña

nacer arde tanto 

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