“Nada poseo
sino la tierra,
nada deseo
sino la tierra,
nada exalto
sino la tierra,
y, sin
embargo, nada odio tanto como la tierra,
y en ella me
sumerjo anticipándome…”
W. d. R.
Cuando
estás a punto de morir
Sabes
Que
cualquier cosa aparece ahí como un símbolo
De
cualquier otra cosa que no te interesa comprender
Todo
Te
habla de la vida
Mientras
te hablas de tus muertes
Y
sí:
Esto
se trataba una vez más de morirse:
Habías
llegado con unos ojos nuevos
Caminando
rápido insististe en hablar
Mientras
yo asustada
La
veía venir contigo.
Ahí
caminando
las tres
Te
temía más a ti con esos ojos que todo y nada miran
Que
todo y nada dicen.
Temblaba
más por tu presencia
Como
un oráculo de futuros temblores en tu abrazo
Me
enmudeció un silencio ajeno
El
mar se tragó cada sonido
Así
cualquier
palabra mía dejó de ser antes de llegar a ti
así
yo
dejé
de ser antes de llegar a ti
Ahí
fue la muerte
ni
antes ni después
-yo
lo sabía-
debería
haberme tragado una piedra grande oscura
para
permanecer
debería
haber cortado cada sonrisa
o
ingresar en las profundidades hasta desaparecer
pero
me quedé
y
viniste
llena
de besos la boca y el cuerpo
repletando
el espacio con aullidos roncos
desbordada
de palabras
me
perdí
primero
la voz
luego
la sonrisa
por
último la calma
y
en la inquietud
morí
como
suele pasar
no
me di cuenta
fui
lanzada dentro de un gran caldero y revuelta vi cada fluido
mi
sangre
mis
deseos esparcidos por tus dedos
mi
saliva en tu lengua
mis
lágrimas sobre mi cara ajada
la
muerte me pilló sin sosiego
como
un titubeo de hoja
volví
a la tierra
maldita
una vez más por el no olvido
cada
una de mis muertes fueron celebradas en tu abrazo
ni
una de mis vidas ha sido pronunciada
he
callado la alegría y transitado al filo de la espera
cada
segundo ha sido angustia que no duele
nacer
es tan doloroso como un brote seco
como
una suelo áspero en las rodillas de una niña
nacer
arde tanto
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