miércoles, 15 de mayo de 2013


no vengas aquí e intentes leer lo que yo ni puedo decir,
decirme.
en la noche en la tarde en cualquier tiempo ausente
no hay instante en que se pueda nombrar
inventar submundos para decir esto.

yo, por más que lo creas, no tengo un nombre.
hace tiempo dije que me borraría con una infantil, pero eficaz, goma china.
ya soplé los restos, ni al mar, ni al río, ni en ánfora.
los restos se mezclaron con la basura de esta ciudad
y ahí no moran, como no lo hace el ratón muerto destripado.

el cuerpo, cualquiera, ya no es mío.
podría intentar protegerme en plantas, en bosques.
podría evitar protegerme en palabras.
pero recuerda que
no
hay
instante
para decir esto.

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