no
vengas aquí e intentes leer lo que yo ni puedo decir,
decirme.
en
la noche en la tarde en cualquier tiempo ausente
no
hay instante en que se pueda nombrar
inventar
submundos para decir esto.
yo,
por más que lo creas, no tengo un nombre.
hace
tiempo dije que me borraría con una infantil, pero eficaz, goma china.
ya
soplé los restos, ni al mar, ni al río, ni en ánfora.
los
restos se mezclaron con la basura de esta ciudad
y
ahí no moran, como no lo hace el ratón muerto destripado.
el
cuerpo, cualquiera, ya no es mío.
podría
intentar protegerme en plantas, en bosques.
podría
evitar protegerme en palabras.
pero
recuerda que
no
hay
instante
para
decir esto.
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