Para C.
Que tu cuerpo sea
siempre
un amado espacio de
revelaciones
A.P.
me
desvisto de a poco
el
agua me llama
es
la lluvia que viene por mí
una
vez más
recojo
en el camino los pasos
percibo:
entre
los árboles no hay espacio para huellas
insisto:
no
hay juegos que en el bosque sean más que lo que son
tiendo
el luto
deshilachando
nuestros hilos
me
oliste vestida así de negro
me
sabías de colores tan oscuros como los tuyos
aún
disfrazados de fantasmas
atravesando
puertas
cerradas
abiertas
olvidaste
la cerradura en alguna parte
y
no nos importó
me
encerraste una parte en la casa de madera
que
se quedé ahí
que
me quede esa parte durmiendo muriendo
que
se me muera ese día la vida
que
se venga conmigo la muerte
que
resucite yo en funerales graciosos
que
cantemos los dos sobre tumbas musgosas
espéjame
un rato espérame
que
no sea yo la perdida en el lago
que
no me rebote la imagen cortada en lagunas
que
sea el río oscuro el que me lleve
y
mírame
ahí
al lado como aparición
anda
vuelve
y
que en despedida nuestro abrazo detenga la lluvia
desaparécete
déjame
esa parte en la casa en ruinas
para
que no vuelva más ese fantasma aterrador y dulce
que
soy
que
somos
en
la tarde fragmentada
córtalo
todo con tus sonidos
pero
no toques el jardín
no
irrumpas su espesor con tus pisadas
tócame
con ternura
tiémblame
bésame
en lo oscuro del limbo
déjame
la cara limpia de llantos
que
nos dure este abrazo hasta que volvamos a vernos
fantasma,
que
desaparezcamos los dos en lo profundo
sin
terminarnos nunca
sin
esperarnos jamás
que
tu cuerpo sea siempre

