Capítulo VII, Kamasutra
Vatsyayana
El comercio sexual puede ser comparado a una querella debida a contrariedades del amor y a su tendencia a degenerar en disputa. Lo que se azota con pasión es el cuerpo, y del cuerpo las partes siguientes:
Los hombros.
La cabeza.
El espacio entre los senos.
La espalda.
El jaghana, o parte media del cuerpo.
Los costados.
Hay cuatro maneras de azotar, a saber:
Azotar con el dorso de la mano.
Azotar con los dedos un poco contraídos.
Azotar con el puño.
Azotar con la palma de la mano abierta.
Si los golpes causan dolor, resulta el sonido silbante, que es de diferentes clases, y las ocho especies de quejas, a saber:
El sonido Hinn.
El sonido tonante.
El sonido arrullador.
El sonido lloroso.
El sonido Phoutt.
El sonido Phatt.
El sonido Soutt.El sonido Platt.
Además, hay también palabras que tienen un sentido, tales como ¡Madre mía!, y las que expresen prohibición, suficiencia, deseo de liberación, dolor o alabanza, a las cuales se pueden añadir sonidos como los de la paloma, el cuco, el pichón verde, el papagayo, la abeja, el gorrión, el flamenco, el ganso y la codorniz, que son todos los acostumbrados en tal o cual ocasión.
Los golpes de puño deben ser dados en la espalda de la mujer, y mientras ella esté sentada sobre las rodillas de él debe devolverle los golpes, apostrofándole como si estuviera encolerizada, con acompañamiento de sonidos arrullador o lloroso. Cuando ha empezado la unión, se azota el espacio entre los senos con dorso de la mano, primero despacio, después cada vez más aceleradamente, según la excitación aumenta, hasta el fin.
En este momento se emitirá el sonido Hinn y otros, alternativamente o como se quiera, según la costumbre. Cuando el hombre, dejando oír su Phatt, golpea a la mujer en la cabeza con los dedos un poco contraídos, es lo que se llama Prasritaka [...] En este caso, los sonidos apropiados serán el sonido arrullante, el sonido Phatt y el sonido Phoutt, en el interior de la boca, y al final del coito, los sonidos suspirante y lloroso. El sonido Phatt es una imitación del ruido que produce la rotura del bambú; el sonido Phoutt se asemeja al ruido de una cosa que cae en el agua. Cada vez que se le da un beso o que se le hace una caricia cualquiera, la mujer debe responder con un sonido silbante. Durante el acto sexual, si la mujer no está acostumbrada a que la azoten, murmurará continuamente palabras que expresen prohibición, suficiencia o deseo de liberación [...]
Hacia el fin del coito, el hombre estrechará fuertemente, con la palma de las manos abiertas, los senos, el jaghana y los costados de ella, y esto hasta el fin; y la mujer hará entonces oir sonidos como el de la codorniz o la pata.
He aquí lo que sobre esto dicen los versículos:
"Las características del sexo masculino son, en opinión general, la rudeza y la impetuosidad, mientras que la debilidad, la ternura, la sensibilidad y una inclinación a evitar las cosas desagradables son las señales distintivas del sexo femenino. La excitación del deseo y ciertas particularidades de costumbre pueden a veces producir, en apariencia, resultados contrarios; mas el estado natural acaba siempre por imponerse".
A las cuatro maneras de azotar mencionadas se puede añadir el empleo de la cuña sobre el pecho, de las tijeras sobre la cabeza, del instrumento penetrante sobre las mejillas y las pinzas en los riñones y en los costados, lo que da en total ocho maneras. Pero estas cuatro maneras de golpear con instrumentos son propios de las gentes de las comarcas meridionales, y se ven las huellas sobre los senos de sus mujeres. Son particularidades locales Y Vatsyayana es de parecer que la práctica resulta dolorosa, bárbara, vil, y no debe de ningún modo imitarse.
En regla general, todo lo que es singularidad local no debe ser adoptado en otra parte sin examen; y aun en el país donde prevalece la práctica, débese evitar el abuso. He aquí algunos ejemplos del peligro de esas costumbres: El rey de los Panchalas mató a la cortesana Madhavasena sirviéndose de una cuña durante el coito. Shatakarni Shatavahana, rey de los Kuntalas, hizo perder la vida a su gran reina Malayavati por el empleo de unas tijeras; y Naradeva, cuya mano estaba deformada, dejó ciega a una joven danzarina con un instrumento penetrante mal dirigido.
A lo tratado anteriormente se refieren estos dos versículos:
"Referente a estas cosas no puede haber ni enumeración ni regla definida. Una vez comenzado el coito, la pasión sola rige todos los actos de ambas partes".
Esos actos apasionados, esos gestos o movimientos amorosos, que nacen de la excitación del momento, en la unión erótica, no podrían ser definidos; son irregulares como ensueños. Un caballo que llega al quinto grado de velocidad prosigue su carrera con una rapidez ciega, sin mirar los hoyos, las fosas, los postes que pueden atajar su camino; así dos amantes en el calor del coito: la pasión les ciega; ellos siguen, siguen siempre, con furia, sin inquietarse nada por el exceso.
Por esta razón, el hombre que posee a fondo la ciencia de amor y que conoce su propia fuerza, como también la ternura, el ardor y la fuerza de su querida, obrará en consecuencia. Los diferentes modos de gozar no son para todos los tiempos ni para todas las personas; para aplicarlos se debe consultar el tiempo, el país y el lugar.
