es inevitable pensar en aquella noche
roja
la calle helada, el frío en el poto
el llanto incontenible incontenible
el desborde
el bloqueo
y no es que me guste tanto el melodrama
pero a cierta altura de la noche
me di por vencida
y luego de insultartete dejé ir
ahí no terminó nada
después apareció él
y mi patetismo fue evidente
mientras que todos pensaban que lloraba por ti
mientras él probablemente pensaba que lloraba por él
yo
lloraba por mí:
una bestia negra me tragaba como esa que aparece al dar vuelta el cuadro del niño llorón

y era inevitable sentir
que estaba sola en el derrumbe
y que de los escombros no me sacaría nadie
es así
como en cualquier noche
estar sentada frente a un ratón muerto
en un piso asqueroso de esta ciudad
rodeada por la basura de los comerciantes
por la sangre de los cadáveres en la carnicería
no te importa
y las pantys se te arruinan y el maquillaje se te corre y la cara se te desfigura con el llanto
y no te importa ni una huea
excepto
llorar
y se te olvida el frío el suelo la cara el vomito abajo
te pesa el vodka te pesa el último cigarro por segundo y lo que no comiste
te pesa la noche como una agua negra petrolesca te pesa el cuerpo
que insiste en hundirse en un pantano invisible
en una arena movediza llena de mierda
sin nadie
que te tire un palo
pa agarrarte
cayendo
esaerayo
patética y siútica
a las 6 de una mañana
avergonzada de ser y estar





